Publicado en canaryinfo.com, marzo 2008
La tempestad económica por la que atravesamos parece que ni Zapatero ni Rajoy (y en nuestra realidad canaria, ni Paulino) van a ser capaces de solucionarla, pese a sus intenciones, voluntades e, incluso, promesas. Esta crisis económica proviene, según los expertos del mercado económico financiero, de los desequilibrios de las economías mundiales más potentes… Al igual que no habría que hablar en plural, sino referirnos directamente a Estados Unidos y como ello afecta a todo el sistema económico mundial. Hace tiempo que oíamos eso de «que viene el lobo, que viene el lobo»… y al final llegó. Ha ido subiendo el precio del dinero de manera vertiginosa, los tipos de interés de las hipotecas «rascan» los bolsillos de los ciudadanos, la congelación de los salarios y, por ende, la falta de liquidez, parece que justifica que los canarios seamos una de las comunidades españolas con mayor índice de morosidad que presenta en sus pagos (hipotecas, préstamos, utilización de tarjetas, etc.). Las empresas que han hecho caso de esas predicciones y se prepararon (no solo a nivel de economía), hoy están controlando algo más la situación, aunque, seguramente, están igual de temerosos y llenos de la incertidumbre propia que estos ciclos económicos tanto emanan. Se vuelve a oír en los círculos empresariales eso de que «si salimos de esta, podemos con cualquier cosa».
En tiempos difíciles, parece que el ingenio se agudiza y, en caso contrario, lo difícil se convierte en un reto. Claro que, para los más pesimistas, lo complejo es un problema. Bueno, para los pesimistas y para los que entienden que la vida personal y profesional es un campo de rosas. Quizás este sea el momento para identificar a esas personas que aceptan y asumen el reto de mantenerse (ya no digo crecer) en tiempos de crisis. En tiempos de bonanza se habla de proactividad y los tiempos de crisis producen estados emocionales importantes en las personas y ello tiene una repercusión significativa en los comportamientos y en las decisiones. El estrés, el agobio, etc. generan un efecto paralizante y nos permite únicamente ser reactivos y bastante menos proactivos. O agudizamos el ingenio o nos podemos convertir en un simple bocado del pez grande.
Los empresarios que han aprendido a ver más allá del presente, habiéndose situado con suficiente antelación en un supuesto futuro, han sabido tomar decisiones para mantener (e incluso crecer) su proyecto empresarial. Aquellos empresarios que han dedicado muchas energías y tiempo al hoy no han sabido ver (o no han querido) ese futuro que llegó y que seguirá llegando (de una manera u otra) y no se han preparado y no han previsto cuáles van a ser sus decisiones ante determinadas situaciones, esos hoy sufren una especie de síndrome o sufrimiento por la permanencia en el mercado. Estos empresarios, si llegan a sobrevivir, el precio que deberían pagar será muy caro; si no salen, formarán parte de esas estadísticas que dicen que muchas pymes canarias tienen una vida media alrededor de los cinco años. Las causas, apuntan los expertos, es la falta de formación empresarial, experiencia, actitudes y habilidades de gestión, organización y dirección empresarial, entre otras causas. Los empresarios más ingeniosos son aquellos que utilizan el principio de humildad como herramienta inteligente para aprender a tomar decisiones y a planificar las mismas. Son esos empresarios que escuchan y piden ayuda a quienes le pueden aportar perspectivas e información más allá de las propias, aspecto que me parece siempre interesante.
En tiempos de bonanza, el horizonte se ve más claro. Aunque los mercados, el dinero, las empresas, las relaciones laborales, las personas en si mismas… son todo menos bonanza. El pensamiento positivo, el pensamiento creativo (ingenio, innovación) y otras tantas herramientas creadas para los empresarios y sus empleados también tienen una naturaleza inquieta, aunque viva y tremendamente beneficiosa. Le decisión sabia es, entonces, aprender a decidir (qué, cómo, cuándo, dónde, para qué, por qué…) el mañana porque la decisión de lo que vayamos a hacer hoy ya tuvo lugar ayer, o quizás hace unos días. ¿Qué les parece? ¿Qué decisión sugiere mi reflexión?